39. La verdad sobre los santos católicos en la India

Recientemente ha aparecido en los medios de comunicación que es muy probable que en el próximo septiembre la Madre Teresa de Calcuta sea declarada santa. Hasta que punto eso es correcto debe valorarse según sus méritos y deméritos. O si no, debe revisarse todo el concepto de santidad en el catolicismo, o el resto del mundo debe saber cuáles son los actos de los considerados santos católicos y no cegarse por correlaciones idealistas entre “santidad católica” y “bondad”.

Es un post muy largo. Difícil para los tiempos de prisas en los que vivimos, pero que merecerá la pena si estamos preparados a que se nos caigan mitos.

Aquí incluyo algunos de los artículos de una valiente página hindú. No temen contar la verdad, guste o no guste. Está entre las webs recomendadas en mi blog. Y creo que merece la pena el esfuerzo de traducir alguno de sus articulos para el conocimiento de los lectores de habla hispana:

http://www.bharatabharati.wordpress.com

 

SANTIDAD EN LA IGLESIA CATÓLICA

En el catolicismo a una persona se la declara santa después de su muerte. Tienen que esperar un mínimo de 5 años después de su deceso para empezar un proceso de beatificación que puede o no terminar en canonización o declaración de santo o santa. El Vaticano cree que es el tiempo necesario para reunir información sobre los milagros que puedan haber realizado tras su muerte. Pero yo estoy más con el Sr. Malhotra cuando dice que quieren asegurarse de que el que va a ser santo esté muerto. 🙂 ¿Por qué nunca canonizan a nadie mientras está vivo? Teóricamente podría ocurrir, pero en la práctica nunca sucede. Porque el rebaño podría ir corriendo hacia el santo y la Iglesia como institución perdería poder. Tan sencillo como eso. Estando muerto, es devorado en las entrañas de la Iglesia, sin importar que en vida de esa persona, la misma Iglesia le rechazara como miembro de la Iglesia, como pasó con Santa Teresa de Ávila.

Un ejemplo escandaloso de santidad: San Francisco Javier, que lamentablemente era español. Y yo como española son incapaz de comprender por qué no me encontrado ni una sola persona en toda mi vida en España que cuestionara la santidad de santos como él. De hecho, a la gente se le pone nombres de Vírgenes o de santos locales, y Javier es un nombre muy común en España. San Francisco Javier está relacionado con la Inquisición de Goa, con maltrato, abuso, irrespeto y crímenes. Veamos en el artículo de Sita Ram Goel en el blog mencionado al principio, en la adenda del editor:

 

Dicho por Francisco Javier (en su estancia en la India)

En sus cartas a los jesuitas de Roma, Javier escribió: “Existe por aqui entre los paganos una clase de hombres llamada Brahmines. Son como clase tan perversos y malvados como no se encuentran en ninguna parte, y a ellos se les aplica el Salmo que dice: ‘ De una raza impía, y de hombres perversos y taimados, librame, Señor.’ Si no fuera por los Brahmines, tendríamos a todos los paganos abrazando nuestra fe.”.

“Tras los bautismos, los nuevos cristianos regresan a sus casas y vuelven con sus esposas y sus familias para prepararse por turnos también para el bautismo. Después de que todos han sido bautizados, ordeno que en todas partes los templos de los dioses falsos sean derribados y los idolos destruidos. No sé como describir con palabras la dicha que siento ante el espectáculo de tirar y destrozar los idolos por parte de la misma gente que anteriormente los había adorado.” Javier hizo esto después de que el raja (rey) hindú de Quilon le hubiera dado una gran suma de dinero para construir iglesias.”

¿No son estas las palabras de un hombre malvado y demente? ¿Y que pasa con sus hechos?:

 

Francisco Javier, quien ostenta un lugar considerado en el panteón de los santos católicos, era un sacerdote jesuita español al servicio del rey de Portugal. Nació en España en 1506 y se instaló en Goa (India) en 1543 para llevar a cabo actividades misioneras en los distritos costeros de lo que ahora es conocido como Kerala y Tamil Nadu. 

La historia documenta su inhumanidad en detalle bastante gráfico. Abogaba por la destrucción de los templos y las conversiones forzosas y pidió al rey João III de Portugal que enviara la Inquisición a Goa. Aunque murió en 1552 antes de que la Inquisición llegara en 1560, los historiadores están de acuerdo en que era consciente de la extrema brutalidad de la Inquisición Portuguesa. Él es por lo tanto moralmente responsable de los horrores que la Inquisición de Goa perpretró contra hindúes, musulmanes, judíos y cristianos por igual. Miles de hindúes fueron torturados y la Inquisición les confiscó sus tierras –  tierras que aún pertenecen a la Iglesia Católica hoy en día – y unos 2000 cristianos fueron asesinados o desposeídos. Muchos más huyeron a Goa para salvar sus vidas y se asentaron a lo largo de la costa del sur de Canara. 

India Facts, reescrito para precisión de los hechos por el editor de Bharata Bharati.

 

¿Culparemos a la Inquisición, o a la Iglesia que mantiene el estatus de personas como él como “santos”, por algunos milagros después de muertos que se les atribuyen? ¿Qué pensar de una institución que pone como ejemplo a alguien como S. Francisco Javier? Dicen que el Papa se ha disculpado por los horrores perpetrados por la Inquisición en el mundo. Estas son sólo palabras huecas si no se acompañan de hechos. ¿Qué hecho podría empezar a compensar estos horrores? En mi opinión el primer paso debería haber sido destituir a S. Francisco Javier de santo. Mientras como a todos los santos, la Iglesia Católica considere que están “en el cielo”, siendo el santo el “intercesor en las oraciones a Dios” “un ejemplo a seguir”, Francisco y su santidad son UNA OFENSA para los herederos de aquellas pobres víctimas, para todos los indios, y por extensión, para toda la gente sensible.

¿Por qué tanta gente NO LO VE? No hay peor ciego que el que no quiere ver.

 

Ahora, revisemos la “santidad” de quien han planeado canonizar el próximo mes de septiembre, la Madre Teresa de Calcuta, en un par de artículos de la misma web. Largo pero merece la pena si valoras la verdad:

 

Un estudio conducido por investigadores canadienses ha llamado a la madre Teresa “cualquier cosa menos una santa”, una creación de una campaña de medios orquestada y efectiva que fue generosa con sus oraciones pero miserable con los millones de su fundación cuando se trataba del sufrimiento humano.  

El controversial estudio, que se publicará este mes en el periódico de estudios de religión/ciencias llamado Religieuses, dice que Teresa – conocida en todo el mundo como el apóstol de los moribundos y de los desposeídos –  en realidad sentía que era bello ver a los pobres sufrir [sadism0 – IS].

Según el estudio, el Vaticano pasó por alto el crucial lado humano de Teresa – su dudosa manera de cuidar a los enfermos glorificando su sufrimiento en lugar de aliviarlo. 

En lugar de eso, el Vaticano llevó adelante su beatificación seguida de canonización (prevista proximamente) “para revitalizar a la Iglesia e inspirar a los fieles en un tiempo en que las iglesias están vacias y la autoridad romana está en declive”.

Mother Teresa & Michele Duvalier of HaitiLos investigadores Serge Larivee y Genevieve Chenard del departamento de psicoeducación de la Universidad de Montreal, y Carole Senechal de la facultad de educación de la Universidad de Ottawa, analizaron escritos publicados sobre la Madre Teresa y concluyeron que su santificada imagen, “que no se mantiene ante un análisis de los hechos, fue construida, y que su beatificación fue orquestada mediante una efectiva campaña de los medios”.

Según Larivee, los hechos desbancan el mito de Teresa. Dice que el Vaticano, antes de decidir la beatificación de Teresa, no tuvo en cuenta “su manera de cuidar a los enfermos bastante dudosa, su sospechoso manejo de las enormes sumas de dinero que recibía, y sus extremadamente dogmáticas opiniones en relación al aborto, la contracepción y el divorcio.”

Al momento de su muerte, Teresa tenía 517 misiones o “casas para el moribundo” como las describieron los doctores que visitaron varios de estos establecimientos en Calcuta. Daban la bienvenida a los pobres y a los enfermos en más de 100 paises. Dos terceras partes de la gente que venía a estas misiones confiaba en encontrar un médico que les tratara, mientras que la otra tercera parte yacían moribundos sin recibir el cuidado adecuado. 

Malcolm Muggeridge‘Milagro de medicina’

Según el estudio, los médicos observaron una significativa falta de higiene, incluso condiciones inadecuadas y escasez de cuidado real, comida y analgésicos. Dicen que el problema no era una insuficiencia de fondos porque la Orden de las Misioneras de la Caridad recaudó cientos de millones de dólares. Los investigadores dijeron que cuando se trataba de su propio tratamiento, “lo recibía en un moderno hospital americano.”

Los tres investigadores también indagaron en las crónicas de su encuentro en Londres en 1968 con Malcom Muggeridge, de la BBC, quien tenía opiniones radicales contra el aborto y compartía los valores de derecha católica de la Madre Teresa. 

Los investigadores dicen que Muggeridge había decidido promocionar a Teresa. En 1969, hizo una película laudatoria sobre la misionera, promocionandola al atribuirla el “primer milagro fotográfico”, cuando se debería haber atribuido al nuevo material fotográfico de Kodak. 

Monica BesraTras su muerte, el Vaticano decidió dispensar el habitual periodo de cinco años para abrir el proceso de beatificación. Según los investigadores, uno de los milagros atribuidos  a la Madre Teresa es la curación de Monica Besra, quien sufría de dolor abdominal intenso, después de que un medallón bendecido por ella fuera colocado en el abdomen de Besra. 

Larivee dijo, “Sus médicos pensaron de otra manera: el quiste ovárico y la tuberculosis de los que sufría se curaron con los medicamentos que la dieron. El Vaticano, sin embargo, concluyó que fue un milagro. La popularidad de la Madre Teresa fue tal que se había vuelto intocable para la población, quienes ya la habían declarado santa.”

Larivee sin embargo se da por vencido en una nota sorprendentemente positiva y dice que podría existir tambien un efecto positivo del mito de la Madre Teresa, “Si la extraordinaria imagen de la Madre Teresa que se ha trasmitido a la imaginación colectiva ha propiciado iniciativas humanitarias que estén genuinamente comprometidas con aquellos marcados por la pobreza, sólo podemos regocijarnos.”  – Times of India, 2 Marzo 2013

https://bharatabharati.wordpress.com/2013/03/04/mother-teresa-was-anything-but-a-saint-say-research-scholars-kounteya-sinha/

 

Si este artículo no es lo suficientemente claro, aquí tenemos otro de la misma web:

La Casa de las Ilusiones de la Madre Teresa – Susan Shields

Unos años después de hacerme católica, me uní a la congregación de la Madre Teresa, las Misioneras de la Caridad. Fui una de sus hermanas durante nueve años y medio, hasta que me desilusioné y la dejé en mayo de 1989. Al reincorporarme al mundo, lentamente fui desentrañando la maraña de mentiras en la que había vivido. Me preguntaba cómo pude haberlas creído durante tanto tiempo. 

Tres de las enseñanzas de la Madre Teresa que son fundamentales para su congregación religiosa son más peligrosas cuanto se creen de forma tan sincera por parte de las hermanas. La más básica es la creencia de que mientras una hermana obedezca está cumpliendo con la voluntad de Dios. Otra es la creencia de que las hermanas tienen influencia sobre Dios al elegir el sufrimiento. Sus sufrimientos hacen a Dios muy feliz. Entonces Él dispensa más gracias a la humanidad. La tercera es la creencia de que cualquier apego a los seres humanos, incluso al pobre al que se está sirviendo, supuestamente interfiere con el amor de Dios y debe ser evitado vigilantemente o inmediatamente desenraizado. Los esfuerzos para evitar cualquier apego causan caos y confusiones continuos, movimiento y cambio en la congregación. La Madre Teresa no inventó estas creencias – eran prevalentes en las congregaciones religiosas anteriores al Vaticano II – pero ella hizo todo lo que pudo (que era muchísimo) para imponerlas. 

Una vez que una hermana ha aceptado estas falacias, hará casi cualquier cosa. Puede dejar que su salud se destruya, ser negligente con aquellos a los que ha hecho voto de servicio, y desconectar sus sentimientos y su pensamiento independiente. Puede cerrar los ojos ante el sufrimiento, denunciar a sus hermanas, contar mentiras con facilidad, e ignorar leyes y regulaciones públicas. 

Mujeres de muchos países se unieron a la Madre Teresa con la expectativa de ayudar a los pobres y estar más cerca de Dios. Cuando abandoné, había más de 3.000 hermanas en aproximadamente 400 casas repartidas a lo largo del mundo. Muchas de estas hermanas que confiaron en que la Madre Teresa les guiara, se han convertido en gente destrozada. Ante la evidencia abrumadora, algunas de ellas han admitido finalmente que su confianza ha sido traicionada, que no podía ser posible que Dios estuviera dando las órdenes que escuchaban. Es difícil para ellas decidir irse – la confianza en ellas mismas ha sido destruida y no tienen educación más allá de la que trajeron con ellas cuando se unieron a la congregación. Yo fui una de las afortunadas que hizo acopio del suficiente coraje para escapar. 

Es en la esperanza de que otros puedan ver la falacia de este pretendido camino de santidad por lo que cuento un poco de lo que sé. Aunque hay relativamente pocas tentadas de unirse a la congregación de hermanas de la Madre Teresa, hay muchos que han apoyado generosamente su trabajo porque no se dan cuenta de cómo sus retorcidas premisas estrangulan cualquier esfuerzo para aliviar la miseria. Ignorando que la mayor parte de las donaciones permanece sin usar en sus cuentas bancarias, ellos tambien son engañados pensando que están ayudando a los pobres. 

Como Misionera de la Caridad, me fue asignado el registro de las donaciones y escribir cartas de agradecimiento. El dinero llegaba a un ritmo frenético. El cartero a menudo entregaba las cartas en sacos. Escribíamos cheques de 50.000 dólares y más de forma habitual. Algunas veces un donante llamaba para preguntar si habíamos recibido su cheque, esperando que lo recordáramos inmediatamente porque era tan grande. ¿Cómo podíamos decir que no lo recordábamos porque habíamos recibido tantos que eran incluso más grandes?

Cuando la Madre hablaba públicamente, nunca pedía dinero, pero animaba a la gente a hacer sacrificios para los pobres, a “dar hasta que duela”. Mucha gente lo hizo – y se lo dieron a ella. Recibiamos cartas emotivas de gente, algunas veces ellos mismos aparentemente pobres, que estaban sacrificándose para mandarnos un poco de dinero para la gente que se moría de hambre en Africa, las víctimas de inundaciones en Bangladesh, o los niños pobres en la India. La mayor parte del dinero no se movía de nuestras cuentas corrientes. 

La riada de donaciones era considerada una señal de Dios de aprobación de la congregación de la Madre Teresa. Nos dijeron nuestras superiores que recibíamos más regalos que otras congregaciones religiosas porque Dios estaba contento con la Madre, y porque las Misioneras de la Caridad eran las hermanas que eran leales al verdadero espíritu de la vida religiosa. 

La mayor parte de las hermanas no tenía ni idea de la cantidad de dinero que la congregación estaba amasando. Después de todo, nos habían enseñado a no acumular. Un verano a las hermanas que vivían a las afueras de Roma les dieron más cajones de tomates de lo que podían distribuir. Ninguno de los vecinos los quería porque la cosecha aquel año había sido muy prolífica. Las hermanas decidieron enlatar los tomates mejor que dejarlos estropear, pero cuando la Madre se enteró de lo que habían hecho se disgustó mucho. Almacenar cosas mostraba falta de confianza en la Divina Providencia. 

Las donaciones llegaban y eran depositadas en el banco, pero no tenían efecto sobre nuestras ascéticas vidas y muy poco efecto en las vidas de los pobres a los que estábamos intentando ayudar. Vivíamos una vida sencilla, exenta de todo lo superfluo. Teniamos tres conjuntos de ropas, que arreglábamos hasta que el material estaba demasiado podrido como para parchearlo más. Lavábamos nuestras propias ropas a mano. Las pilas de sábanas y toallas de nunca acabar de nuestro refugio nocturno para las personas sin hogar también las lavábamos a mano. Nuestro baño se realizaba con tan solo un cubo de agua. Las revisones dentales y médicas eran consideradas como un lujo innecesario. 

La Madre estaba muy preocupada de que preserváramos nuestro espiritu de pobreza. Gastar dinero destruiría esa pobreza. Parecía estar obsesionada con usar solo los medios más simples para nuestro trabajo. ¿Era esto para el interés de la gente a la que estábamos intentando ayudar, o estábamos en realidad usándolos como una herramienta para avanzar en nuestra propia “santidad”? En Haití, para mantener el espíritu de pobreza, las hermanas reusaban las agujas hasta que estaban despuntadas. Viendo el dolor causado por no tener punta, algunos de los voluntarios se ofrecieron a conseguir más agujas, pero las hermanas se negaron. 

Mendigábamos la comida y los suministros a los comerciantes locales como si no tuviéramos recursos. En una de las raras ocasiones en las que nos quedamos sin pan donado, fuimos a mendigarlo a la tienda local. Cuando nuestra petición fue rechazada, nuestra superiora decretó que el comedor de beneficencia podía arreglárselas sin pan para el día. 

No era sólo a los comerciantes a los que se les ofrecía una oportunidad de ser generosos. A las líneas aéreas se les solicitaba que llevaran a las hermanas y a la carga aérea gratis. Se esperaba que los hospitales y los médicos absorbieran los costes de los tratamientos médicos de las hermanas o que sacaran fondos para las religiosas. A los trabajadores se les alentaba a que trabajaran sin cobrar o a precios reducidos. Dependíamos mucho de voluntarios que trabajaban largas horas en nuestros comedores de beneficencia, refugios, y campamentos de día.

Un laborioso agricultor dedicaba muchas horas del dia a reunir y entregarnos comida para nuestros comedores de beneficencia y refugios. “Si yo no viniera, ¿que comerían ustedes?” nos preguntaba. 

Nuestra Constitución nos prohíbe mendigar más de lo necesario, pero, cuando se trataba de mendigar, los millones de dólares acumulados en el banco eran tratados como si no existieran. 

Durante años tuve que escribir miles de cartas a donantes, diciéndoles que su donación completa sería usada para atraer la amorosa compasión de Dios hacia los más pobres entre los pobres. Era capaz de mantener bajo control a mi quejumbrosa conciencia porque nos habían enseñado que el Espíritu Santo estaba guiando a la Madre. Dudar de ella era un signo de que nos fallaba la confianza e, incluso peor, eramos culpables de pecado de orgullo. Posponía mis objeciones esperando que un día entendería porque la Madre quería juntar tanto dinero, cuando ella misma nos había enseñado que incluso almacenar salsa de tomate mostraba desconfianza en la Divina Providencia.  – Atanu Dey, 1998

» Susan Shields es una antigua religiosa de las Misioneras de la Caridad. Sirvió en la orden durante nueve años y medio como la Hermana Virgen en sus casas en el Bronx, Roma y San Francisco. Este artículo apareció originariamente en Free Inquiry Magazine.

“Todos los años, según las declaraciones presentadas (por las Misioneras de la Caridad) a las autoridades británicas, una parte de la fortuna se manda a cuentas de la orden en otros paises. Cuánto y a qué países no se declara. Uno de los receptores sin embargo, es siempre Roma. La fortuna de esta famosa organización de la caridad se controla desde Roma – desde una cuenta del banco Vaticano. Y lo que pasa con los importes del Banco Vaticano es tan secreto que ni siquiera a Dios se le permite saber de ello.”- Walter Wuellenweber
Walter Wuellenweber

Madre Teresa: ¿Dónde están sus milliones? – Walter Wuellenweber

El Ángel de los pobres murió hace algunos años. Las donaciones fluyen todavía hacia sus Misioneras de la Caridad como no lo hacen hacia ninguna otra causa. Pero la ganadora del Premio Nobel de la Paz hizo voto de vivir en la pobreza. ¿Qué ha pasado entonces con tanto dinero?

Si hay un cielo, entonces seguramente que ella está allí: Agnes Gonxha Bojaxhiu de Skopje en Macedonia, más conocida como la Madre Teresa. Vino a Calcuta el 6 de enero de 1929 como una hermana de la Orden of Loreto de 18 años de edad. 68 años más tarde, celebridades de todo el mundo se reunieron en Calcuta para honrarla con un funeral de estado. En estos 68 años había fundado la orden más exitosa de la historia de la iglesia católica, recibido el Nobel de la Paz y se habia convertido en la católica más famosa de nuestro tiempo.

¿Se permiten las dudas, en relación a este “monumento”?

En Calcuta, uno encuentra muchos escépticos.

Por ejemplo, Samity, un hombre de unos 30 años sin dientes, que vive en los suburbios. Él es uno de “los más pobres entre los pobres” a quienes la Madre Teresa supuestamente ha dedicado su vida. Con una bolsa de plástico en la mano, espera en la cola de un kilómetro de la calle Parque de Calcuta. El pobre espera con paciencia, hasta que los asistentes excavan para poner en su bolsa algo de arroz y lentejas. Pero Samity no consigue su ración de la institución de la Madre Teresa, sino de las Asambleas de Dios, una caridad americana (cristiana) que sirve 18.000 comidas aquí diariamente. 

“¿La Madre Teresa?” dice Samity, “No hemos recibido nada de ella aquí. Pregunta en los suburbios – quién ha recibido algo de las hermanas aquí – difícilmente encontrarás a alguien.”

Pannalal Manik también tiene dudas: “¡No entiendo por qué vosotros, la gente culta de occidente, habéis hecho de esta mujer una diosa!.” Manik nació hace unos 56 años en el suburbio Rambagan, que tiene cerca de 300 años, el más antiguo de Calcuta. Lo que Manik ha conseguido, bien puede llamarse un “milagro”. Ha construido 16 edificios de apartamentos en el medio del suburbio – un espacio habitable para 4.000 personas. El dinero para los materiales de construcción –  equivalente a 10000 marcos alemanes / más de 5.100 € – fue mendigado por Manik a la Ramakrishna Mission, la organización de ayuda más grande de la India. Pero ¿que pasó con la Madre Teresa?. “Fui a su lugar 3 veces”, dijo Manik. “Ni siquiera me escuchó lo que tenía que decir. Todo el mundo sabe que las hermanas tienen un montón de dinero. ¡Pero nadie sabe qué hacen con ello.!

En Calcuta hay alrededor de 200 organizaciones de la caridad ayudando a los pobres. Las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa no están entre los que ayudan más: eso contradice la imagen de la organización. El nombre “Madre Teresa” estaba y está aunado a la cuidad de Calcuta. Por todo el mundo admiradores y defensores de la ganadora del Nobel de la Paz creen que debe ser allí donde su organización está particularmente activa en la lucha contra la pobreza. “Todo mentiras,” dice Aroup Chatterjee.

El médico que vive en Londres nació y creció en Calcuta. Chatterjee que ha estado trabajando durante años en un libro sobre el mito de la Madre Teresa, habla con los pobres de los suburbios de Calcuta, o escudriña entre los discursos de la ganadora del Nobel de la Paz. “No importa donde investigue, sólo encuentro mentiras. Por ejemplo las mentiras sobre los colegios. La Madre Teresa ha afirmado a menudo que lleva un colegio en Calcuta para más de 5000 niños. ¡5.000 niños! – eso debería ser un colegio enorme, uno de los más grandes de toda la India. ¿Pero dónde está este colegio? ¡Nunca lo he encontrado, ni conozco a nadie que lo haya visto!” dice Chatterjee. 

Comparadas con otras organizaciones de la caridad en Calcuta, las monjas de las tres lineas azules van por delante en dos aspectos: son famosas en el mundo entero, y, son las que tienen más dinero. Pero cuánto exactamente, ha sido siempre un secreto guardado celosamente por la organización. La ley india requiere que las organizaciones de la caridad publiquen sus cuentas. ¡La organización de la Madre Teresa ignora esta obligación! No se sabe si el Ministerio de Finanzas de Delhi que sería el responsable de las contabilidades de las organizaciones de caridad, tiene los datos reales. Ante la indagación de Stern, el Ministerio nos informa de que esta consulta en particular está listada como “información clasificada”.  

La organización tiene 6 filiales en Alemania. Aquí tambien las cuestiones financieras son un secreto estricto. “No es asunto de nadie cuánto dinero tenemos. Quiero decir lo poco que tenemos,” dice la hermana Pauline, jefa de las operaciones alemanas. Maria Tingelhoff ha manejado los libros de registro de la organización como voluntaria hasta 1981. “Vimos 3 millones un año”, recuerda. Pero la Madre Teresa nunca confió demasiado en los asistentes laicos. Por ello las hermanas se encargaron ellas mismas de la gestión financiera en 1981. “Por supuesto no sé cuánto dinero entró, en los años posteriores, pero debe ser muchos múltiplos de 3 millones,” estima la Sra. Tingelhoff. “La Madre estuvo siempre muy contenta con los alemanes.”

Quizá la filial más lucrativa de la organización sea la Casa “Espíritu Santo” del Bronx de Nueva York. Susan Shields sirvió a la orden allí por un total de nueve años y medio como la Hermana Virgen. “Pasábamos gran parte de cada día escribiendo cartas de agradecimiento y procesando cheques,” dice. “Todas las noches alrededor de 25 hermanas tenían que pasar muchas horas preparando recibos para las donaciones. Era un proceso de cinta transportadora: algunas hermanas tecleaban, otras hacían listas de las cantidades, metían las cartas en sobres, o clasificaban los cheques. El valor iba desde los 5 dólares hasta los 100.000. Los donantes a menudo dejaban sus sobres llenos de dinero a la puerta. Antes de Navidad el flujo de donaciones solía ser totalmente incontrolado. El cartero traía sacos llenos de cartas –  cheques de 50.000 dólares no era algo poco frecuente.” La Hermana Virgen recuerda que un año había alrededor de 50 millones de dólares en una cuenta de banco de Nueva York. ¡50 millones en un año! –  en un país predominantemente no-católico. ¿Cuánto entonces estaban acumulando en Europa o en el mundo? Se estima que en todo el mundo reunían por lo menos 100 millones de dólares al año – y eso ha estado ocurriendo así durante muchos, muchos años. 

Mientras que los ingresos son un secreto absoluto, los gastos son igualmente misteriosos. La orden dificilmente gasta grandes sumas. Los establecimientos que llevan las monjas son tan diminutos (discretos) que incluso los locales tienen dificultad en encontrarlos. A menudo “Hogar de la Madre Teresa” significa sólo un alojamiento para que vivan las hermanas, sin funciones de caridad. No se puede proveer de asistencia destacable o útil allí. La orden recibe muchas veces vastas donaciones en especie, además de generosidad monetaria. Aterrizan cajas de medicinas en los aeropuertos indios. Granos en donación y leche en polvo llegan en contenedores al puerto de Calcuta. Ropa donada desde Europa y Estados Unidos llega en cantidades inimaginables. En puestos callejeros de Calcuta, se puede ver a comerciantes vendiendo ropa usada occidental de marca por 25 rupias (1 marco alemán/ 50 ctm de €) por pieza. Muchos tratantes gritan, “Camisas de la Madre, pantalones de la Madre.”

A diferencia de otras caridades, las Misioneras de la Caridad gastan muy poco en su propia gestión, ya que la organización funciona prácticamente sin coste. Las aproximadamente 4.000 hermanas en 150 países forman la mano de obra más valiosa de todas las operaciones multinacionales millonarias. Habiendo hecho votos de pobreza y obediencia, trabajan sin salario, apoyadas por 300.000 ciudadanos buenos que las ayudan. 

Como ellas mismas admiten, la organización tiene alrededor de 500 locales en todo el mundo. Pero para adquisición o renta de la propiedad, las hermanas no necesitan tocar sus cuentas bancarias. “La Madre siempre decía, no gastamos para eso,” recuerda Sunita Kumar, una de las mujeres más ricas de Calcuta y supuestamente la asociada más cercana de la Madre Teresa fuera de la orden. “Si la Madre necesitaba una casa, iba directamente al dueño, tanto si era el Estado como si era una persona particular, y hacia por convencerle durante tanto tiempo que al final lo conseguía gratis.”

Su método también tenía éxito en Alemania. En marzo “La Casa de Belén” fue dedicada en Hamburgo a refugio de mujeres sin hogar. Cuatro hermanas trabajan allí. El edificio se destaca arquitectónicamente y costó 2,5 millones de marcos alemanes (más de 1.200 millones de €). Las fortunas de la orden no han gastado un céntimo en esa cantidad. El dinero fue recolectado por una asociación cristiana de Hamburgo. Con la Madre Teresa como cabeza visible era naturalmente poco trabajo recolectar los millones. 

La Madre Teresa lo veía como su derecho dado por Dios el no tener que pagar nunca a nadie por nada. Una vez compró comida para las monjas de Londres por 500 libras (678 €). Cuando le dijeron en caja que tenía que pagar, la diminuta monja aparentemente inofensiva mostró su temperamento de los Balcanes y gritó, “¡Esto es para el trabajo de Dios!”. Se enfureció tan alto y durante tanto tiempo que al final un hombre de negocios que estaba a la cola pagó en su lugar.

Inglaterra es uno de los pocos países en donde las hermanas permiten a las autoridades al menos un vistazo a sus cuentas. Aquí la orden recibió 5.3 millones de marcos alemanes (casi 2.710.000 €) en 1991. Y los gastos (incluyendo gastos para la caridad ¿?) –  cerca de 360.000 marcos alemanes (menos de 18.500 €) o menos del 7%. Lo que fuera que pasara con el resto del dinero (¿?), la Hermana Teresina, la cabeza de Inglaterra, afirma a la defensiva, “Lamentamos no poder contárselo”. Todos los años, según declaración de la renta a las autoridades británicas, una parte de la fortuna se envía a cuentas de la orden en otros países. Cuánto y a qué países no se declara. Uno de los receptores sin embargo, es siempre Roma. La fortuna de esta famosa organización de la caridad se controla desde Roma, –  desde una cuenta del Banco Vatican0. Y lo que pasa con los importes del Banco Vaticano es tan secreto que ni siquiera a Dios se le permite saberlo. Una cosa es segura – los locales de los países pobres no se benefician de la generosidad de los países ricos. La biógrafa oficial de la Madre Teresa, Kathryn Spink, escribe: “Tan pronto como las hermanas se instalan en cierto país, la Madre normalmente retira toda ayuda financiera.” Las filiales en países muy necesitados por lo tanto sólo reciben ayuda para empezar. La mayor parte del dinero permanece en el Banco Vaticano. 

Stern pidió a las Misioneras de la Caridad en numerosas ocasiones información acerca del paradero de las donaciones, tanto por escrito como en persona durante una visita a la casa de la Madre Teresa en Calcuta. La orden nunca ha contestado.

“Deberían visitar la Casa de Nueva York, entonces entenderán lo que pasa con las donaciones,” dice Eva Kolodziej. La señora polaca fue Misionera de la Caridad durante 5 años. “En el sótano del refugio de las personas sin hogar había valiosos libros, joyas y oro. ¿Qué pasa?  – Las hermanas los reciben con sonrisas, y los guardan. La mayoría de todo esto ocupa ese espacio inútilmente para siempre.” 

Los millones que se donan a la orden tienen un destino similar. Susan Shields (anteriormente Hermana Virgen) dice, “El dinero no se desperdiciaba, pero la mayor parte de ello no se usaba en absoluto. Cuando hubo una hambruna en Etiopía, llegaron muchos cheques señalados como ‘para los hambrientos de Etiopía’. Una vez le pregunté a la hermana que estaba a cargo de la contabilidad si yo debería sumar todo lo de los cheques y enviar el total a Etiopía. La hermana respondió, ‘No, nosotras no enviamos dinero a Africa’. Pero continué haciendo recibos para los donantes, ‘Para Etiopía’.

Como han admitido las anteriores hermanas, las finanzas son una calle de sentido único. “Siempre se nos había dicho, el hecho de que recibiéramos más que otras órdenes mostraba que Dios ama más a la Madre Teresa”, dice Susan Shields. Las donaciones y los considerables balances bancarios son una medida del amor de Dios. Tomar es más sagrado que dar. 

Las víctimas eran para quienes se destinaban originalmente las donaciones. Las religiosas llevaban un comedor de beneficencia en el Bronx de Nueva York. O para decirlo más claro, tenían quienes se lo llevaban, porque los voluntarios lo organizaban todo, incluyendo la comida. Podía ser que las hermanas lo distribuyeran. Una vez, recuerda Shields, los voluntarios cometieron un error organizacional, y no pudieron entregar pan con las comidas. Las hermanas preguntaron a su superiora si podían comprar el pan. “Ni se pregunta – somos una organización pobre,” vino a contestar. “Al final, los pobres no consiguieron su pan,” dice Shields. Shields ha experimentado incontables incidentes como éste. Una niña de la clase de comunión no hizo la primera comunión porque su madre no la pudo comprar el vestido blanco de comunión. Así que tuvo que esperar otro año; pero cuando se acercaba aquel domingo en particular, tenía el mismo problema de nuevo. Shields (Herm. Virgen) le preguntó a la superiora si la orden podía comprarle a la niña un vestido blanco. Otra vez, fue rechazada – bruscamente. La niña nunca hizo su primera comunión.  

A causa de la tacañería de la orden rica, los “más pobres entre los pobres” – los huérfanos de la India – fueron los que más sufrieron. Las monjas llevaban un hogar en Delhi, en el que los huérfanos esperan para ser adoptados, en muchos casos, por extranjeros. Como siempre, los costes de llevar el hogar no los soportaba la orden, sino los futuros padres adoptivos. En Alemania la organización llamada Pro Infante tiene el monopolio del papel de mediación para esos niños. La encargada, Carla Wiedeking, una amiga personal de la Madre Teresa, escribió una carta a los Donantes, Simpatizantes y Amigos que decía: 

“En mi visita de septiembre he tenido que presenciar 2 o 3 niños acostados en la misma cama, en habitaciones totalmente abarrotadas sin una pulgada libre para juegos. Los problemas conductuales que resultan de esto no pueden ser ignorados.” La señora Wiedeking apela a la generosidad de los simpatizantes en vista de la impotencia ante las grandes necesidades de los niños. ¡¿Impotencia?! ¿En una organización con una fortuna billonaria, que tiene 3 veces el dinero que UNICEF es capaz de gastar en toda la India? Las Misioneras de la Caridad tienen los medios para comprar camas y construir orfanatos, – con patios de juego. Y tienen el suficiente dinero no solo para un puñado de huérfanos en Delhi sino para muchos miles de huérfanos que luchan por sobrevivir en las calles de Delhi, Bombay y Calcuta. 

Ahorrar, en la filosofía de la Madre Teresa, era un valor central en sí mismo. Todo muy bien, pero cuando su organización pobre rápidamente creció hasta convertirse en rica, ¿que hizo ella con sus pinturas, joyas, casas heredadas, cheques y maletas llenas de dinero? Si hubiera querido, ahora podría asistir a la gente no cayendo en el ahorro obsesivo, sino gastando sabiamente. Pero la ganadora del Premio Nobel no quería una organización eficiente que ayudara a la gente eficientemente. Llena de orgullo, llamó a las Misioneras de la Caridad la “organización más desorganizada del mundo”. Ordenadores, máquinas de escribir, fotocopiadoras, no eran permitidos. Incluso cuando son donados, no se permite instalarlos. Para la tenencia de libros, las hermanas usan cuadernos de colegio, en los que escriben a lapiz en cifras hacinadas. Hasta que se llenan. Entonces se borra todo y el cuaderno se vuelve a usar. Todo con la finalidad de ahorrar. 

Para un sistema de caridad sostenible, hubiera sido sensato entrenar a las religiosas para hacerse enfermeras, maestras o directoras. Pero a una monja Misionera de la Caridad nunca se le entrena para nada más. 

Alimentada por el deseo de ausencia de profesionalidad, las decisiones de la Madre Teresa eran más estrafalarias cada año. Una vez, dice Susan Shields, la orden compró un edificio vacío de la ciudad de Nueva York para cuidar pacientes de SIDA. Precio de adquisición: 1 dolar. Pero como gente incapacitada tambien usaba la casa, la Administración de la ciudad de Nueva York insistió en la instalación de un ascensor. El ofrecimiento del ascensor fue declinado: para Madre era un signo de riqueza. Finalmente las religiosas devolvieron el edificio a la Ciudad de Nueva York.

Al tiempo que las Misioneras de la Caridad ya habían retenido ayuda para los que se morían de hambre en Etiopía o para los huérfanos en la India – a pesar de haber recibido donaciones en su nombre – hay otros que han sido perjudicados por la ideología de desorganización de la organización. En 1994, Robin Fox, editor de la prestigiosa revista médica The Lancet, en un comentario sobre las catastróficas condiciones prevalentes en los hogares de la Madre Teresa, impresionó al mundo profesional al decir que cualquier operación sistemática era extraña a la gestión de los hogares de la India: los pacientes de tuberculosis no eran aislados, y las jeringuillas se lavaban en agua templada antes de usarlas de nuevo. Incluso a pacientes con dolor insoportable no se les daba analgésicos fuertes, no porque la orden no tuviera, sino por principio. “El don más bonito para una persona es que pueda participar en el sufrimiento de Cristo”, decía la Madre Teresa. Una vez intentaba confortar a un paciente que gritaba, “Estás sufriendo, eso significa que Jesús te está besando.” El paciente la gritó furioso, “Entonces dile a tu Jesús que deje de besarme.”

El médico inglés Jack Preger trabajó una vez en el hogar de los moribundos. Dice, “si uno quiere dar amor, comprensión y cuidado, uno usa ajugas estériles. Esta es probablemente la orden más rica del mundo. Muchos de los moribundos no tienen por qué estarse muriendo en un sentido estrictamente médico.” El periódico británico The Guardian describió el hospicio como una “organizada forma de asistencia negligente”.

Parece que el cuidado médico de los huérfanos no es mucho mejor. En 1991 el director de Pro Infante de Alemania envió una carta a los padres adoptivos: “Por favor, revisen la validez de las vacunas de sus hijos. Asumimos que en algunos casos han sido vacunados con vacunas caducadas, o con vacunas que se han hecho inútiles por inadecuadas condiciones de almacenamiento.” Todo esto apunta a una cosa, algo que la Madre Teresa reiteró muy frecuentemente en sus discursos y charlas –  que a ella la preocupaba mucho más la vida después de la muerte que la vida mortal.

El negocio de la Madre Teresa era: Dinero a cambio de una buena conciencia. Los donantes se beneficiaban los que más de esto. Los pobres apenas. Quienesquiera que creyeran que la Madre Teresa quería cambiar el mundo, eliminar el sufrimiento o luchar contra la pobreza, simplemente querían creerlo por ellos mismos. Esta gente no la escuchaba. Ser pobre, sufrir era una meta, casi una ambición o un logro para ella y ella imponía esta meta sobre los que estaban bajo sus alas: su meta real ordenada era el más allá. 

Con la creciente fama, la fundadora de la orden se hizo de alguna forma consciente de la confusión sobre la que se basaba el fenómeno de la Madre Teresa. Escribió unas pocas palabras y las colgó fuera de la Casa Madre:

“Diles que no estamos aquí por trabajo, estamos aquí por Jesús. Somos religiosas por encima de todo lo demás. No somos trabajadoras sociales, ni maestras, ni doctoras. Somos monjas.” 

Queda entonces una pregunta: ¿Para qué, en tal caso, necesitan las monjas tanto dinero? The Freethinker, 22 December 2006

» Walter Wuellenweber es un periodista de investigación de la revista alemana Stern y miembro del Research Institute for the Study of Labor (Instituto de Investigación para el Estudio del Trabajo), Bonn. Este artículo apareció originalmente en Stern. 

 

https://bharatabharati.wordpress.com/2015/03/02/mother-teresa-and-her-millions-susan-shields-walter-wuellenweber/

Si alguien ha llegado hasta aqui, me doy por más que satisfecha. ¿Podrás silenciar tu conciencia después de leer esto?

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s