57. Las mujeres en la cultura Védica, por Stephen Knapp

La cultura Védica viene a ser la esencia de la cultura hindú, la forma de vida que se llevaba en la antiguedad en la India, que se ha podido perder en gran medida en la actualidad, pero que tiene una continuidad en la cultura Hindú. “Védicos” es un termino que se refiere a los seguidores de las sagradas escrituras llamadas Vedas. Sólo en los últimos siglos se ha estado usando la palabra “hindú” para referirse a las mismas personas Védicas. La cultura Védica sería una perspectiva del mundo basada en un vivir sagrado al que ahora se le llama cultura hindú.

Uno de los muchos estereotipos con los que los foráneos ven la cultura hindú tiene que ver con el papel de las mujeres en esta sociedad: para occidente, las mujeres en la India son consideradas inferiores y todo se debe a la religión hindú. Si encontramos algo de machismo que por cierto no está tampoco ausente en ninguna sociedad occidental, esto tiene poco que ver con la cultura hindú o con el modo de entender la vida Védico, y mucho que ver con la cultura de los invasores históricos de la India y su legado allí.

Hace tiempo que quería escribir sobre este tema. Cuando me encontré este artículo fabuloso e inspirador del Acharya (Maestro) Stephen Knapp (Shri Nandanandana Das) pensé inmediatamente que esto era justo lo que yo quería transmitir, le pedí permiso para copiar y traducir el artículo, y él estuvo de acuerdo rápida y amablemente. Aquí tienen una visión completa que espero que aclare todos los malentendidos que tan injustamente relacionan el hinduismo con el menosprecio a la mujer. Los resaltados en negrita y cursiva, míos.

Las mujeres en la cultura Védica

El respeto y el honor que las tradiciones védicas tienen por las mujeres necesita ser preservado, para abordar la agitación que existe en la sociedad moderna.

por Stephen Knapp

Existen muchas civilizaciones en el mundo donde el respeto por las mujeres y su papel en la sociedad es notorio, y otras donde el consideración por ellas y su estatus debería mejorarse. Sin embargo, el nivel de civilización junto con los valores morales y espirituales de una sociedad se pueden percibir a menudo a través del respeto y consideración que le da a sus mujeres. No que las glorifique por su sexualidad y después las dé toda la libertad que el hombre quiere para que puedan ser explotadas y se aprovechen de ellas, sino que sean respetadas de una manera que las permita vivir con honor por su importancia en la sociedad con respeto y protección, y se les de la oportunidad de alcanzar su verdadero potencial en la vida. 

Entre las muchas sociedades que se pueden encontrar en el mundo, hemos visto que una de las que más venera el respeto por las mujeres se ha encontrado en la cultura Védica. La tradición Védica ha mantenido una alta estima por las cualidades de las mujeres, y ha conservado el mayor de los respetos dentro de su tradición como se ve en el honor que profesan a la Diosa, que es representada como la encarnación femenina de cualidades y poderes importantes. Estas formas incluyen Lakshmi (la diosa de la fortuna y reina del Señor Vishnu), Sarasvati (la diosa del aprendizaje), Subhadra (la hermana de Krishna y la prosperidad personificada), Durga (la diosa de la fuerza y el poder), Kali (el poder del tiempo), y otras diosas Védicas que ejemplifican fuerza interior y atributos divinos. Incluso el poder divino en la forma de shakti es considerado femenino.

A lo largo de los muchos años de la cultura Védica, a las mujeres se les ha dado siempre el más alto grado de respeto y libertad, pero también de protección y seguridad. Hay un refrán Védico, “Allí donde las mujeres son veneradas, allí moran los dioses.” O donde las mujeres son felices, habrá prosperidad. De hecho las citas directamente del Manu-samhita lo explican como sigue:

” Las mujeres deben ser honradas y adornadas por sus padres, hermanos, esposos y cuñados que deseen su propio bienestar. Donde las mujeres son honradas, ahi los dioses están satisfechos; pero donde no son honradas, ningún rito sagrado dará frutos. Donde los parientes femeninos viven con tristeza, la familia completa pronto perecerá; pero aquella familia donde no son infelices siempre prospera. Las casas en las que los parientes femeninos, no siendo debidamente honradas, pronuncien una maldición, perecerán completamente, como si fueran destruidas mediante magia. Por lo tanto, los hombres que busquen (su propio) bienestar, deberán siempre honrar a las mujeres en las fiestas y festivales con (regalos de) adornos, ropas y comidas (refinadas).” (Manu Smriti III.55-59) 

De forma similar a si estuviera prediciendo el futuro si a las mujeres se les dejaba de honrar, el Abuelo Bhishma explicó:

“Oh gobernador de la tierra (Yuddhisthira) el linaje en el que a las hijas y a las nueras se las entristezca tratandolas mal, ese linaje es destruido. Cuando a causa de su pena estas mujeres maldigan a estas familias, tales familias perderán su encanto, su prosperidad y su felicidad.” (Mahabharata, Anushashanparva, 12.14)

Es más, en los Vedas, cuando a una mujer se la invita a la familia mediante matrimonio, ella entra “como un río entra en el mar” y “para gobernar allí junto con su marido, como una reina, sobre los demás miembros de la familia.”  (Atharva-Veda 14.1.43-44) Raramente se encuentra este tipo de igualdad en ninguna otra escritura religiosa. Además, una mujer que es devota a Dios es más respetada que un hombre que no tiene tal devoción. Se pueden encontrar más citas en otros fragmentos de literatura Védica. Este es el estándar Védico adecuado. Si no se sigue este estándar, entonces significa una desviación de la tradición Védica genuina. Debido a esta tradición, la historia de la India incluye muchas mujeres que han alcanzado grandes alturas en espiritualidad, gobierno, escritura, educación, ciencia, o incluso como guerreras en el campo de batalla. 

En la cuestión del dharma, en los días de la cultura Védica, las mujeres fueron una fuerza decisiva en la espiritualidad y en las bases del desarrollo moral. Hubo también mujeres rishis (Sabias) que revelaron el conocimiento Védico a otros. Por ejemplo el himno 126 del primer libro del Rig-Veda fue revelado por una mujer Védica cuyo nombre era Romasha; el himno 176 del mismo libro lo reveló Lopamudra, otra mujer Védica inspirada. Hay una docena de nombres de reveladoras de la sabiduría Védica, tales como Visvavara, Shashvati, Gargi, Maitreyi, Apala, Ghosha, y Aditi quien instruyó a Indra, uno de los Devas (Dioses), en el conocimiento superior de Brahman. Cada una de ellas vivió la vida ideal de espiritualidad, sin ser tocada por las cosas del mundo. Se les llama en sánscrito Brahmavadinis, las oradoras y reveladoras de Brahman.

De hecho, en la civilización Védica temprana a las mujeres siempre se las animaba a dedicarse al progreso espiritual sin obstáculos:

“¡Oh novia! Que el conocimiento de los Vedas esté delante de tí y detrás de tí, en el centro de ti y los bordes de ti. Que conduzcas tu vida tras haber obtenido el conocimiento de los Vedas. Que seas benevolente, la precursora de la buena fortuna y salud, y vivas con gran dignidad y verdaderamente seas iluminada en el hogar de tu esposo.” (Atharva Veda, 14.1.64)

A lo largo de la historia de la India y de las tradiciones de la sociedad Védica, las mujeres eran ejemplares también en mantener los principios básicos del Sanatana-dharma. Este honor hacia las mujeres debería mantenerse hoy mediante la preservación de la cultura Védica genuina, o bien en el país o bien en las instituciones, ya que ha sido siempre una parte de la India.

Desafortunadamente, estos valores han declinado fundamentalmente debido a la influencias externas que se han colado con los invasores extranjeros, bien militarmente o culturalmente. Estos invasores extranjeros que dominaron la India sobre todo miraban a las mujeres como objeto de disfrute sexual y de explotación, y como botines de guerra que había que tomar como recompensas. La opresión de la mujer aumentó en la India a causa del gobierno Mogol. Como estos extranjeros ganaron influencia y conversos, el declive de los valores espirituales también se coló en la cultura india y Védica. El criterio educativo de la cultura Védica también cambió y la enseñanza de la divinidad de la maternidad casi se perdió. La enseñanza pasó de un énfasis en el desarrollo de la confianza en sí mismo del individuo a la dependencia de y el servicio a otros. Así, la competición reemplazó a la búsqueda de la verdad, y el egoismo y la posesividad sustituyeron al espíritu de renuncia y al desapego. Y gradualmente las mujeres empezaron a ser vistas como menos divinas y más como objetos de gratificación o propiedad a poseer y controlar, o incluso explotar.

Este es el resultado de una influencia cultural rakshásica o demoníaca, que todavía continúa creciendo conforme el materialismo se expande en la sociedad. El dinero y la gratificación sensual se convierten en las metas más importantes de la vida, aunque por sí solos no pueden darnos paz o contento. En lugar de eso, nos hacen desarrollar más deseos con la esperanza de encontrar satisfacción mientras nos dejan sintiéndonos vacíos e incluso más inquietos sin saber por qué.

La manera en la que tratamos a nuestras mujeres es un indicador de nuestra barbarie. Mientras los hombres puede que tengan más energía física que las mujeres, éstas claramente tienen más energía interna y emocional. No es sin razón entonces que las mujeres sean identificadas con shakti en la civilización Védica. Si se reprime a las mujeres, esta shakti será negada a la familia y a la sociedad, debilitando así a todos.

En la cultura Védica real se enseña que todos los hombres deberían ver y respetar a cada mujer, excepto a su propia esposa, como si fuera su madre, y a cada niña con el mismo interés y cuidado como a su propia hija. Es solo a causa de la falta de un entrenamiento así y de un distanciamiento social de la ética que esta enseñanza se está olvidando, y el respeto que la sociedad debería tener por las mujeres se ha reducido.  De esta manera, el cambio en la actitud hacia las mujeres en la India (y en todo el mundo) fue debido a una pérdida de la cultura y de los verdaderos valores Védicos y a causa de no entender el verdadero conocimiento espiritual Védico. Así, debería ser fácil ver la necesidad de organizaciones que mantengan y enseñen la perspectiva adecuada, que una vez fue una parte básica de las genuinas tradiciones Védicas.

Cuando la posición de las mujeres empeora, entonces esa sociedad pierde su equilibrio y armonía. En el ámbito espiritual, los hombres y las mujeres tienen una posición de igualdad. Los hombres y las mujeres son iguales como hijos e hijas del mismo Padre Supremo. Sin embargo, no puedes traer el ámbito espiritual a esta tierra o entrar en la esfera espiritual si tu conciencia está enfocada en las diferencias entre los sexos, y así tratas a las mujeres mal. Uno no es superior al otro, espiritualmente hablando, pero cada uno tiene sus maneras o talentos particulares para contribuir a la sociedad y para el servicio a Dios. Así que los hombres no deberían intentar controlar a las mujeres a la fuerza, pero tampoco las mujeres deberían forzosamente intentar apoderarse del papel de los hombres o intentar adoptar la naturaleza masculina de los hombres. De otra forma, resulta en desequilibrio en la sociedad, lo mismo que un coche no se moverá bien cuando los neumáticos de un lado están demasiado bajos o desequilibrados. Por supuesto que hay excepciones en las que algunos hombres son naturalmente buenos en roles femeninos y algunas mujeres tienen talento para puestos masculinos. Pero la cuestión es que mujeres y  hombres deben trabajar en cooperación como las alas gemelas de un pájaro, juntos, lo que levantará toda la sociedad. Si hay una falta de respeto y de cooperación, ¿cómo puede la sociedad progresar? Después de todo, ¿cómo puede haber un espíritu de cooperación y apreciación entre hombres y mujeres cuando en su lugar hay un ánimo de competición, o de falta de respeto entre uno y el otro? Es este ánimo en las sociedades materialistas que está creciendo tanto en la familia como en la vida de empresa lo que contribuye al desequilibrio social y no a una sociedad tranquila y pacífica.

 

Maternidad y Familia

La naturaleza de la maternidad de las mujeres se ha enfatizado siempre en la India Védica. Después de todo, a menudo encontramos que son la base de la vida familiar y de educar a sus hijos bien. Normalmente proporcionan el amor y comprensión y la educación para el desarrollo de nuestros hijos de una manera que es poco probable que hagan la mayoría de los hombres.

Bhishma Pitamaha también dijo:

“El maestro que enseñe el verdadero conocimiento es más importante que diez instructores. El padre es más importante que diez maestros del verdadero conocimiento y la madre es más importante que diez padres como este. No hay gurú más grande que la madre.” (Mahabharata, Shantiparva, 30.9)

Nuestra propia vida es un regalo de la vida de nuestra madre. Fuimos nutridos por ella, pasamos nueve meses en su vientre, y su amor nos sustentó. Incluso ahora nuestra madre nos ama. Esto incluye a la Madre Naturaleza y a la Madre Tierra, que es llamada Bhumi es la tradición Védica. El planeta Tierra también es como una madre porque todo lo que necesitamos para vivir, todos nuestros recursos, vienen de ella. Como protegeríamos a nuestra propia madre, así también debemos proteger a la Madre Tierra.

La mujer en la maternidad, tras haber dado a luz a un niño que ha llevado durante nueve meses, es el primer gurú y guía del niño y, así, de la humanidad. Por este medio, antes de que ningún niño aprenda odio o agresión, antes conocen el amor de una madre que puede inculcar los caminos del perdón y la bondad en el niño. De esta manera, podemos reconocer que existe siempre una mujer fuerte, bien como madre o como esposa, detrás de un hombre con éxito.

Al exhibir las cualidades de la maternidad, las mujeres deben ser cálidas y tiernas, fuertes y protectoras, pero establecer también las bases de la disciplina y de la discriminación entre lo correcto y lo incorrecto. Además, en el hogar es generalmente la mujer la que se presta a embellecer la casa decorándola y con los servicios para una atmosfera inspiradora. Además, generalmente proporciona los platos nutritivos y sabrosos que dan placer y fuerza para que el cuerpo esté en forma y sano. Mediante su sentido innato de maternidad y compasión, las mujeres son también sanadoras naturales, cuidadoras, y soporte. Aquellas mujeres que tienen esta disposición intrínseca para cuidar serán también defensoras naturales de valores morales y principios espirituales. Por sus propias tendencias y expresiones emocionales, son también devotas naturales de Dios.

En la India antigua las palabras sánscritas usadas por el esposo para la esposa eran Pathni (la que guía al esposo por la vida), Dharmapathni (la que guía al esposo en el dharma) y Sahadharmacharini (la que se mueve con el esposo por el sendero del dharma–la rectitud y el deber). Así es como la cultura Védica antigua veía la relación entre marido y mujer.

Cuando un esposo y una esposa están deseosos de ser flexibles a las necesidades del otro y avanzan en el amor y el entendimiento mutuo, la relación puede ir más allá de la igualdad hacia una unión espiritual. Esto significa que cada uno aprecia los talentos del otro, y ve al otro como complementando lo que uno ya tiene. Esto también compensa las debilidades o deficiencias del otro. De esta manera, cada uno puede proporcionar apoyo, fuerzas e inspiración al otro. Este ideal solo puede lograrse cuando entienden correctamente los principios de la espiritualidad. También se dice que allí donde el marido y la mujer se llevan bien, Lakshmi Devi (la diosa de la fortuna) Misma mora en esa casa.

 

Las Divinidades femeninas

En la tradición Védica es común ver las parejas de los Dioses Védicos masculinos con un equivalente femenino, combinando así ambos conjuntos de poderes y cualidades que cada uno tendría. Podemos ver esto fácilmente en Radha-Krishna, Sita-Rama, Lakshmi-Vishnu, Durga-Shiva, Sarasvati-Brahma, Indrani-Indra, etc. Así, tenemos la combinación de Divinidades masculina y femenina que hacen el equilibrio completo de los poderes espirituales divinos.

A través del medio del puro cariño, las Divinidades femeninas han sido capaces de destruir las ciudadelas más poderosas conocidas en la creación, especialmente aquellas del mal. El misterio divino de la vida es que las fuerzas más poderosas del universo son subyugadas mediante el amor, y que el amor se canaliza más completamente a través de la energía y la personalidad femenina. Por ejemplo, “Durga” significa aquella que es difícil de conocer. Pero, siendo considerada la madre del universo, o la personificación de la energía material, nosotros como sus hijos podemos aproximarnos a ella mediante el amor. Y ella responderá con amor.

También por amor, la Diosa tomó la forma de Mahishasuramardini, o la que destruyó al oscuro demonio conocido como Mahishasura. Ella nació de la ira y la fuerza de Vishnu, Shiva, Brahma, y otros, y era la combinación de sus poderes. Ellos no pudieron vencer al demonio, pero la Diosa sí pudo. Simbólicamente, Durga puede destruir la oscuridad demoníaca de la modalidad de la ignorancia y la cualidad de la pereza dentro de cada uno de nosotros.

Otro ejemplo es cuando Durga expresó su amor y preocupación a los Dioses y a la humanidad manifestándose de un lado de sí misma como Kaushika Durga, también llamada Ambika. Mediante su belleza atrajo a ella a los demonios Shumba y Nishumba. Así no molestaban al resto de la creación. Entonces de su frente se manifestó a Sí Misma como la oscura diosa Kali, quien mató a todos los demonios inquietantes en aquel incidente. De esta manera, mediante el amor la fuerza femenina Divina toma formas para aliviar perturbaciones poderosas en el universo y dentro de nosotros. 

Por amor también la fuerza femenina Divina se manifiesta como Srimati Radharani, la consorte del Señor Sri Krishna. Uno de sus muchos nombres es Janagati, que significa la diosa de todas las diosas. Ella es el orígen del amor y la belleza femeninos divinos, y el epítome de la devoción al Ser Supremo. Asi, desde el mundo espiritual ideal, podemos ver Su reflejo divino en el espejo aquí en este mundo relativo en todo lo que es femenino, bello y puro. Siendo conscientes y atentos a tales cualidades, podemos percibir la dimensión espiritual impregnando y fluyendo a través de este universo material temporal. 

Así, reconocemos las mismas cualidades de las Personas Divinas desde las cuales se originan en el mundo espiritual. Nosotros los humanos no somos sino formas reflejadas limitadas de las Parejas Divinas que viven en existencia original. Esto es por lo que la tradición Védica dio mucho valor a honrar y venerar a la naturaleza Divina femenina junto con la masculina – uno sin la otra está incompleto. Este es uno de los rasgos únicos que distingue a la cultura Védica de otras. 

 

El Futuro

En este mundo necesitamos gente que ayude en todas las áreas y a todos los niveles a proteger la cultura y tradiciones Védicas, y las mujeres tienen un papel que jugar muy importante. Como hemos dicho, ellas son generalmente la primera inspiración y las primeras maestras de nuestros hijos. Tantos de los grandes hombres que se convirtieron en defensores poderosos del Sanatana-dharma tuvieron también madres o esposas fuertes e inspiradoras.

Todas las niñas deberían tener la oportunidad de aprender espiritualidad junto con la educación moderna para ayudarlas a alcanzar su pleno potencial. Por supuesto, esto puede decirse también de los niños. Nadie nace odiando al otro, pero esto se aprende en las sociedades materialistas por asociaciones incorrectas. Sólo más tarde en la vida una persona aprende las formas de que le gusten sus iguales y no le guste nadie que parezca diferente. El conocimiento espiritual genuino es la alternativa para traer un cambio en una sociedad así y acabar con el odio y las peleas que continúan porque se perciben las diferencias corporales entre nosotros.

Son tanto las costumbres primitivas así como las invenciones sexistas de la sociedad moderna pero materialista las que fuerzan a las tendencias sociales a limitar, subyugar o incluso explotar a las mujeres en el mundo de hoy. Una sociedad así no permite que surja la fuerza o la ingenuidad de las mujeres o que sea reconocida, al menos no sin una batalla tanto dentro en la mente de las mujeres como fuera en el campo de la actividad y el trabajo.

Un comienzo o infancia defectuosos, así como la exposición a pensamientos e ideas y adoctrinamientos sobre las limitaciones de uno en lugar del potencial superior de uno es una de las razones por las que las mujeres pierden su capacidad, medios o motivación para logros superiores en la vida. Esto a menudo causa que su espíritu de logro y contribución se vea reprimido. Esto solo añade a la lucha de las mujeres que a menudo se pasa de una generación a la siguiente. Así, toda la sociedad pierde las capacidades que de otra manera las mujeres podrían alcanzar y proporcionar.

Necesita restaurarse la armonía entre las naturalezas masculina y femenina, que se exhiben especialmente en las relaciones entre hombres y mujeres. Esto puede hacerse con más efectividad mediante desarrollo espiritual genuino, cuando ambas naturalezas masculina y femenina se vuelvan equilibradas y complementarias en lugar de competitivas. Esto puede armonizar no solo las relaciones externas entre las personas, sino tambien las tendencias masculinas y femeninas dentro de cada individuo, ambos hombres y mujeres. Mediante el progreso espiritual genuino podemos alzarnos por encima de nuestras identidades corporales materiales y trabajar con y complementar los talentos y habilidades de los otros, independientemente de si son hombres o mujeres. Debemos saber que dentro de cada cuerpo existe un alma espiritual que no es diferente a la nuestra. Pero mientras estemos en este mundo y en diferentes tipos de cuerpos, podemos trabajar en cooperación para nuestra supervivencia y para la armonía entre nosotros, y usar nuestros variados talentos naturales juntos.

http://www.pragyata.com/mag/women-in-vedic-culture-362

 

CONCLUSIONES Y REFLEXIONES por Durga

Me gustaría añadir solo algunas reflexiones propias, además del artículo o justo después de leerlo. Empezaría por proponer una pregunta a mis colegas occidentales femeninas: después de tanta lucha, ¿eres FELIZ con el papel que tienes como mujer en esta sociedad? ¿Crees que eras tan libre como piensas al “elegirlo”? Sólo piensalo para tí misma un par de veces.

Las feministas también deberían pensarse dos veces que lo que ellas defienden (e imponen a todas las mujeres) como su visión de “los derechos de las mujeres” no es una verdad universal y por lo tanto no todas las mujeres de este mundo quieren que ellas las “defiendan” y que hablen en su nombre. Harian bien en ESCUCHAR lo que otras mujeres de este mundo tienen que decir en relación a lo que ellas quieren y lo que les hace felices.

Trascender las diferencias entre mujeres y hombres para ver solo al Atman único como la esencia que lo penetra todo incluyendo a los seres humanos, es algo que necesitamos hacer para cultivar nuestro propio desarrollo espiritual. Pero al mismo tiempo y mientras vivamos en sociedad, no es incompatible con este empeño espiritual el ver las cualidades diferenciales entre nosotros en un plano relativo que nos enriquecen, y respetarlas mientras colaboramos entre nosotros, como el autor ha explicado tan adecuadamente y es algo en lo que me gustaria insistir. Porque aprendemos de las diferencias, no de las similitudes, a pesar de la insistencia de esta sociedad en querer todo igual, incluyendo hombres y mujeres. Porque los ámbitos espiritual y físico no son dos mundos separados. Están mezclados, y así tenemos que vivir si queremos sacarle el máximo provecho a esta experiencia llamada “vida” (o mejor “vidas” 😉 ).

Quizá sea el momento de revisar nuestros “valores occidentales”, que están permeando todo el mundo moderno, algunos de los cuales lo hacen con el coste de la felicidad de todos los habitantes de la Madre Tierra, que incluye a todos los seres vivos; valores como por ejemplo la forma de entender la “libertad” en occidente. Pero puede que eso sea objeto de otro artículo.

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