52. Sobre “Naciones cristianas, musulmanas e hindúes”, por Maria Wirth

Occidente no sabe realmente (o no quiere saber) cuál es el ethos hindú, o “hinduidad”, cuál es la naturaleza y los principios con los que un hindú entra en sintonía como parte de su forma de ser hindú, y cómo estos principios afectan a los demás. Porque hay claros intereses tanto en occidente como en los títeres de occidente en la India de ofrecer un retrato negativo del hinduismo, para el beneficio de la cultura occidental. María Wirth explica en este artículo claro como el cristal cuál es ese ethos y cuál es ese interés. Me encantaría que todo la situación se hiciera más clara para los lectores, tras disfrutar de este maravilloso escrito suyo. El resaltado de algunas frases lo he hecho yo. Algunas de mis reflexiones, al final.

 

¿ESTÁN BIEN LAS NACIONES MUSULMANAS Y CRISTIANAS. Y NO LAS NACIONES HINDÚES?

A veces me pregunto quién influye en quién: los periodistas convencionales indios a los extranjeros, o todo lo contrario, porque siempre tienen la misma opinión. ¿O es que existe una directiva desde arriba de las empresas de comunicación sobre quién debe ser protegido y quién puede ser insultado?

Obviamente, los hindúes pueden ser insultados. Me quedé estupefacta cuando revisé artículos de los periódicos importantes como el New York Times sobre el nombramiento del Yogui Adityanath como ministro en jefe en Uttar Pradesh. Como en el período previo a las elecciones generales de 2014, cuando la victoria de Modi era inminente, los medios de comunicación enloquecieron. La esencia era: al nombrar al Yogui Adityanath, el Primer Ministro Modi ha mostrado finalmente su verdadera cara de hindú fundamentalista que quiere hacer de India una “nación hindú” donde no haya lugar para las minorías. Los artículos vendían falsedades y sacaban conclusiones inaceptables. El suizo NZZ por ejemplo, escribió que es difícilmente posible para el gobierno del Primer Ministro Modi llamarse a sí mismo el representante de todos los indios al nombrar una figura como el Yogui Adityanath.

Una nación hindú se proyecta como el peor escenario posible por parte de los mal llamados medios de comunicación “liberales”. Pero los mismos medios no reaccionan cuando América o la mayoría de los demás países occidentales son referidos como naciones cristianas. Tampoco se agitan con las numerosas naciones musulmanas; ni siquiera las que todavía tienen duras leyes de blasfemia. ¿Por qué éstas están bien y no lo está una nación hindú? No lo explican; solo insinúan que las minorías (léase musulmanes y cristianos) sufrirán en una nación hindú.

Quizá llegaron a esta conclusión porque las minorías como los judíos o los hindúes sufren en ciertas naciones cristianas o musulmanas, aunque los medios de comunicación apenas critican a estos países por ello. Sin embargo, incluso aunque lo hicieran, esta conclusión es errónea, porque los hindúes tienen una mentalidad diferente. Están abiertos hacia otras opiniones, a diferencia de los “buenos” cristianos y musulmanes, que se sienten obligados a hacer a todo el mundo creer lo que ellos creen, si fuera necesario mediante el engaño o la fuerza.

A los hindúes no se les puede poner a todos en el mismo saco. Hay demasiadas maneras diferentes de alcanzar la meta de la vida. Por decirlo de alguna manera, hay muchas minorías dentro del hinduismo. Pero todos se basan en el entendimiento Védico de que todo, incluyendo nuestras personas, está permeado por la misma esencia divina que es llamada por muchos nombres pero es básicamente UNA. Nuestra consciencia humana (Atman) es una con la consciencia cósmica (Brahman) y realizar esto es la meta y la culminación de la vida. “Satyam vada, Dharmam chara”, exhorta el Veda – di la verdad y haz lo que es correcto en las circustancias concretas. Y descubre quien eres en realidad: no eres una entidad separada sino en lo más profundo de tu ser, uno con todo.

De esto se sigue que los “buenos” hindúes son esos raros seres humanos cuyo dharma les hace considerar a todos los demás como hermanos y hermanas. Su dharma les hace respetar la naturaleza y no dañar innecesariamente a ningún ser vivo.

Los hindúes, a diferencia de los cristianos y de los musulmanes, no dividen a la humanidad entre aquellos que son elegidos por Dios y aquellos que están condenados eternamente. A los niños hindúes no se les enseña a mirar con desprecio a aquellos que no son hindúes, a diferencia de lo que pasa con los niños de las religiones dogmáticas a quienes se les enseña que su Dios no ama a aquellos otros a no ser que se unan a sus religiones “verdaderas”.

Los hindúes son comparativamente más amables con los animales. La gran mayoría de vegetarianos en el mundo son hindúes.

Los hindúes nunca lucharon en cruzadas o jihads para establecer su dharma en tierras extranjeras. De hecho, no lo necesitaron, porque convencieron a la mayoría de Asia meramente con argumentos sólidos. Pero durante los pasados mil años los hindúes fueron los receptores de jihads y campañas de conversión y millones de hindúes fueron amasacrados a sangre fría porque eran hindúes. 

Debe sostenerse a favor de los hindúes que se sostuvieron en su tradición y no sucumbieron a la presión e incluso a la violencia que se ejerció sobre ellos para adoptar la fe ciega que solo una persona particular ha revelado la verdad completa. En vez de ello, continuaron confiando en sus sabios que nunca pidieron fe ciega, sino que pidieron que se verificaran sus percepciones mediante la experiencia.

Entonces ¿por qué los medios de comunicación mundiales se exaltan tanto sobre los “fundamentalistas hindúes” y una posible “nación hindú”? ¿Qué problema tienen los fundamentos? Pero existen una diferencia mayor: para los hindúes, la Divinidad está en todo y todo está en la Divinidad, mientras que para los cristianos y los musulmanes la Divinidad está separada de su creación observándonos desde alguna parte.

El concepto de Divinidad también es diferente. Para los hindúes la mejor descripción de la verdad absoluta es sat-chit-ananda (es verdad, consciente y dichosa). Los muchos dioses personales ayudan al devoto a realizar el Absoluto. Los cristianos y los musulmanes perciben la Divinidad en su forma superior como una entidad personal, sobrehumana que es celosa de otros dioses. El primer mandamiento en el cristianismo y una cuestión muy importante en el islam es la afirmación de que nadie debe adorar a otros dioses excepto al “el dios verdadero”, que ambas religiones afirman que solo está con ellos.

Con toda probabilidad el punto de vista hindú está más cercano a la verdad. Cuando aparecieron en occidente las primeras traducciones de los textos Védicos, las mejores mentes de Europa fueron altamente impresionadas por el pensamiento indio. Se difundió entre científicos, también, quienes lo usaron para empujar las fronteras de la ciencia más lejos. No es coincidencia que la ciencia moderna  descubriera que todo es una energía después de que el Vedanta se hiciera conocido en occidente. Tampoco es coincidencia que la iglesia perdiera mucho de su poder en Europa cuando algo de la sabiduría india se filtró a las masas.

¿Por qué entonces están los medios de comunicación del mundo tan preocupados sobre una nación donde se promueven las raíces hindúes? ¿Donde se enseña sánscrito, que es la lengua más perfecta, dignificada y poderosa sobre la tierra y que es útil incluso para la NASA? ¿Donde el yoga es practicado en las escuelas, que es un medio ideal para un desarrollo completo y que, a un nivel más profundo, ayuda a encontrar la plenitud en la vida? ¿Donde se estudia la filosofía Védica, que inspiró los nuevos descubrimientos científicos por ejemplo en física nuclear? ¿Donde la asombrosa sabiduría del Mahabharata y del Ramayana se convierte en conocimientos comunes, lo que ya se enseña en seminarios de negocios en otros países? ¿Donde los niños recitan “Loka samastha sukhino bhavantu” (deja que todos sean felices) en lugar de Humpey dumpey, lo que ya sucede en ciertas escuelas en occidente?

Pero tan pronto como los hindúes hacen sugerencias para que India mantenga su carácter hindú, o mejor dicho, lo recupere, porque incluso después de la Independencia, a la juventud se le animaba a que lo abandonara, hay un clamor por parte de los medios de comunicación de que los “fundamentalistas hindúes” quieren hacer de India una nación hindú y excluir a las religiones minoritarias. Irónicamente, “hindú” es un término geográfico, con la misma raíz que indio – gente que vivía más allá del Sindu o entre los Himalayas y el Océano Índico.

Entonces, ¿por qué los indios que bastante recientemente se convirtieron al islam o al cristianismo no deberían estar orgullosos de los logros de sus antepasados? India fue la cuna de la civilización, un centro de conocimiento y el país más rico de la tierra. Era conocido por su sabiduría. Los griegos, incluyendo Pitágoras, se dice que fueron a la India por conocimiento, y hoy todo el mundo sabe su nombre, pero no el nombre del matemático indio (Baudhayana) que descubrió originariamente el teorema de Pitágoras. Seguramente los cristianos y los musulmanes no pueden tener ninguna objeción a que a los estudiantes se les enseñe este hecho, o el hecho de que los Rishis del Rig Veda  (10.22.14) supieran muchos años antes que Copérnico que la tierra gira alrededor del sol. Seguramente que tampoco pueden poner ninguna objeción a que los estudiantes reciten “Que todos sean felices” en sánscrito, la lengua de sus antepasados. Si alguien llama a tales enseñanzas comunales es malintencionado. Si alguien objeta a esta enseñanza, ¿no deberían gritarle los medios de comunicación en lugar de a aquellos que quieren revivir su cultura ancestral? No es él el que trata de dividir a la sociedad y no aquellos que dicen “Vasudhaiva kutumbakam” (todo es una familia) debido a su perspectiva filosófica?   

Los hindúes son un modelo ejemplar de cómo no excluir a los demás. ¿Dónde más han florecido y crecido las minorías religiosas como en India? ¿No es la armonía relativa en esta asombrosa diversidad de la India admirada fuera?Las personas de los medios de comunicación necesitan mirar alrededor en el mundo para darse cuenta de este hecho.

¿Por qué entonces de entre toda la gente se les acusa a los hindúes de excluir a los demás?

La razón puede ser esta: ni occidente ni los países musulmanes quieren una India fuerte. India fue la cuna de la civilización y durante la mayor parte de la historia conocida, económicamente muy poderosa. Puede que teman que basada en su cultura ancestral,  India pueda surgir de nuevo a lo más alto. ¿Es el trabajo de los medios de comunicación poner a los hindúes perpetuamente a la defensiva al difundir esta pesadilla del fundamentalismo hindú e impedir una política mejor de educación que le daría a India una ventaja?

“Imagínese, ¡India se volvería una nación hindú” gritan los medios de comunicación enfurecidos. El problema, sin embargo, es que no se imaginan y no hacen preguntas básicas. Si tan solo se imaginaran cómo sería una nación hindú, puede que empezaran a propagar las naciones hindúes por todo el globo para la armonia y la paz en el mundo. 

Un día, cuando la gente se haya cansado de creer ciegamente en cosas extrañas, y cuando nadie sea amenazado más con consecuencias nefastas si deja de creer en esas cosas extrañas, el mundo puede que esté agradecido a Bharat Mata (la India) de que haya concebido y preservado durante milenios esos conocimientos eternos y valiosos para el beneficio de la humanidad.

Por Maria Wirth

 

María añadió ésto después:

PD: Pensé que el artículo de arriba era claro, pero como algunos comentarios argumentan que una nación hindú no es secular, unos pocos apartados más:

Una nación hindú no tiene leyes de blasfemia.

No hay solo una manera sino muchas maneras diferentes de conectar con y de adorar al Divino. Pero la verdad naturalmente es Una. Es “Eso Que Es”. No es un concepto mental contenido en un libro.

Cuestionar los diferentes caminos no está prohibido, sino que se fomenta.

En resumen, el sentido común y la consciencia propia de uno no son suspendidos en favor de una doctrina que necesita ser creída ciegamente.

Así que la respuesta a la pregunta planteada en el título, sería:

Las naciones hindúes (basadas en los principios eternos de la antigua tradición india) están bien y las naciones cristianas y musulmanas (basadas en dogmas fijos, inverificables, que se deben creer) no lo están.

No es coincidencia que la secularidad/laicismo fuera “inventado” en occidente para mantener la influencia del cristianismo fuera del estado. Cuando el término “laicismo” fue introducido en la Constitución india, justo en ese momento existía la necesidad de fragmentar las diferentes leyes personales basadas en las religiones. No se hizo. Así que India no es laica en el sentido original del término.

Hindú es básicamente un término geográfico, como se ha mencionado en el artículo.

Sería beneficioso, si otras naciones copiaran el enfoque amplio de miras hindú.

Maria Wirth

Original: https://mariawirthblog.wordpress.com/2017/04/21/are-christian-and-muslim-nations-ok-and-hindu-nations-not/


Entonces, como te has debido dar cuenta tras leer este artículo clarificador:

¿Qué resultaría de una nación (rashtra) hindú? Sería una nación en la que todas las demás religiones o la ausencia de ellas podría practicarse por parte de los seguidores con absoluta libertad. A nadie se le obligaría a aceptar el hinduismo porque este Dharma no hace proselitismo. Los niños serían educados en una atmósfera de respeto hacia todos los demás, no solo los seres humanos, sino también los animales, plantas y la naturaleza en general. Porque para el ethos hindú, todo es sagrado al estar interconectado por la misma Sacralidad subyacente a todo. Para los hindúes la India es Bharat Mata, La Madre, La Diosa India.  ¿De verdad suena tan mal como lo retrata occidente? ¡Cuánta injusticia hacen a la verdad occidente y sus títeres dentro de la India!

¡Victoria a la Madre Bharat!

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5 thoughts on “52. Sobre “Naciones cristianas, musulmanas e hindúes”, por Maria Wirth

    1. Gracias a tí, María, por escribir un artículo tan valiente y tan clarificador. Y por comentar en mi blog.
      Thanks to you, Maria, for writing such a brave and clarifying article. And for commenting in my blog.

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    2. Gracias a tí, María, por escribir un artículo tan valiente y tan clarificador. Y por comentar en mi blog.
      Thanks to you, Maria, for writing such a brave and clarifying article. And for commenting in my blog.

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