44. Añadir el Principio Divino en nuestra vida diaria

La importancia de la entrega a Dios/el Gurú, tras haber añadido el recuerdo Suyo como parte de nuestra vida diaria

En algún otro artículo hablaré más en detalle de la importancia del Gurú en la tradición Hindú. Baste ahora con contar esta bella y emotiva historia acerca de Sri Ramakrishna y su discípulo Girish Chandra Ghosh. La he tomado del sitio web http://www.hinduism.co.za, con el debido permiso para la copia, así como para la traducción, como siempre.

 

Añadir el Principio Divino en nuestra vida diaria

Sri Ramakrishna Paramhansa y Girish Gosh Basado en los escritos de Swami Nikhilananda Extractos de ´Los Discípulos de Ramakrishna’

Girish Chandra Ghosh era un nacido rebelde contra Dios, un escéptico, un bohemio, un borracho. Era el dramaturgo bengalí más grande de su tiempo, el padre de la escena moderna bengalí. Como otros hombres jóvenes, había absorbido todos los vicios de occidente. Había caído en una vida disipada y se había convencido de que la religión solo era un fraude. Justificaba que la filosofía materialista al menos le capacitaba a uno para obtener al menos un poco de diversión de la vida. Pero una serie de reveses le conmocionaron y se volvió ansioso por resolver el enigma de la vida. Había escuchado que la gente decía que en la vida espiritual la ayuda de un gurú era imperativa, y que ese gurú debía ser considerado como Dios mismo.

Pero Girish estaba demasiado familiarizado con la naturaleza humana como para ver perfección en un hombre. Su primer encuentro con Sri Ramakrishna Paramhansa no le impresionó en absoluto. Volvió a casa sintiendo que había visto un fenómeno de circo; porque el Maestro (Sri Ramakrishna), en un estado semi-consciente, había preguntado si era de noche, aunque las lámparas estaban encendidas en la habitación. Pero sus caminos se cruzaron a menudo, y Girish no pudo evitar encuentros posteriores. El Maestro atendió una representación en el Teatro Star de Girish. En esta ocasión, también, Girish tampoco encontró nada que le impresionara en el Maestro.

Un día, sin embargo, ocurrió que Girish vio al maestro bailando y cantando con los devotos. Se sintió contagiado y quería unirse a ellos, pero se contuvo por miedo al ridículo. Otro día, Sri Ramakrishna estuvo a punto de darle instrucción espiritual, cuando Girish dijo: “No quiero escuchar instrucciones, yo mismo he escrito muchas instrucciones. No son de ninguna utilidad para mí. Por favor, ayúdeme de una manera más tangible si puede.” Esto complació al Maestro y le pidió a Girish que cultivara la fe.

Con el paso del tiempo, Girish empezó a aprender que el gurú es el que silenciosamente desarrolla la vida interior del discípulo. Se volvió un devoto firme del Maestro.

Girish a menudo llenaba al Maestro de insultos, bebía en su presencia, y se tomaba libertades que asombraban a los demás devotos. Una noche bajo la influencia del alcohol, insultó al Maestro en el teatro con el lenguaje más indecente. Los enfurecidos devotos, a punto estuvieron de castigar su insolencia, pero Sri Ramakrishna los detuvo y tranquilamente volvió al Templo de Dakshineswar. De nuevo allí muchos devotos le pidieron al Maestro que no volviera a ver a Girish más.

Pero hubo uno entre los devotos, Ram Chandra Datta, que dijo al Maestro, “Señor, tendrá que tolerar esto también. Él puede darle solo lo que tiene. El rey serpiente del Bhagavata le dijo al Sr. Krishna, ´Mi Señor, me has dado el veneno, ¿dónde voy a conseguir el néctar para dártelo?´ De manera similar, Girish le ha venerado a usted con lo que sea que usted le ha dado.”

Sri Ramakrishna simplemente sonrió y les dijo a los demás devotos: “Sólo escuchen sus palabras. Consíganme un coche (un carruaje de caballos). Iré a la casa de Girish hoy.” Así sin importarle las objeciones de los devotos, Sri Ramakrishna fue a la casa de Girish y le encontró afligido por la angustia y el remordimiento. Las palabras amables y afectuosas del Maestro disiparon toda penumbra de su mente y la llenaron de un flujo de alegría.

El Maestro sabía que en su corazón Girish era tierno, leal y sincero. El Maestro no le habría permitido a Girish que abandonara el teatro. Y cuando un devoto le pidió que le dijera a Girish que dejara el alcohol, el Maestro replicó severamente: “Eso no es asunto tuyo. El que se ha hecho cargo de él, le cuidará. Girish es un devoto del tipo heroico. Te digo que el beber no le afectará.”

El Maestro sabía que las meras palabras no podían inducir a un hombre a que rompa viejos hábitos arraigados, pero que la silenciosa influencia del amor obraba milagros. Por lo tanto, nunca le pidió a Girish que abandonara el alcohol, con el resultado de que Girish mismo al final dejó el hábito. Sri Ramakrishna había fortalecido el poder de decisión de Girish permitiéndole sentir que era absolutamente libre.

Un dia, en el curso de una conversación, Sri Ramakrishna le dijo a Girish que a lo largo de su jornada de trabajo, debe recordar a Dios al menos por la mañana y por la noche. (Añade el Principio Divino en la vida diaria). Miró a Girish como si esperara una respuesta. “Eso es algo muy fácil de hacer”, pensó Girish, “pero soy un hombre ocupado sin horarios fijos para comer o dormir. Seguro que me olvidaré de recordar a Dios en esos momentos prefijados. ¿Entonces, como puedo prometer esto?”

Sri Ramakrishna leyó su mente y dijo, “De acuerdo, si no puede hacer eso, entonces recuerde a Dios antes de las comidas y a la hora de acostarse.”

Girish no quería prometer ni siquiera eso – tal era la irregularidad de su vida, y además era por naturaleza opuesto a ninguna regla dura o de ayuno y la más mínima contención era mortificante para él. Sri Ramakrishna se dio cuenta de su confusión y dijo finalmente, “Entonces está poco dispuesto a aceptar ni siquiera esto. De acuerdo, deme su “poder legal”. Desde ahora yo asumo la responsabilidad por usted. No necesita hacer nada.”

Girish suspiró con alivio. Se sintió feliz pensando que Sri Ramakrishna había asumido sus responsabilidades espirituales. Pero el pobre Girish no pudo darse cuenta entonces de que, por su parte, había abandonado su libertad y había hecho de sí mismo un títere en las manos de Sri Ramakrishna.

El Maestro comenzó a disciplinar a Girish según su nueva actitud. Un día, Girish dijo sobre un asunto sin importancia, “Sí, lo haré”.

“¡No, no!” le corrigió el Maestro. “No debe hablar de un modo tan egoísta. Debería decir, ´Si Dios quiere, lo haré,´”. Girish entendió. A partir de entonces intentó abandonar toda idea de responsabilidad personal y se rindió a la Voluntad Divina. Girish entendió que había abandonado su libertad y se había hecho a sí mismo cautivo del Maestro. Desde entonces trató de abandonar toda idea de responsabilidad personal y de volverse un instrumento dispuesto a la Voluntad Divina. La sinceridad de Girish en este aspecto estaba más allá de toda comparación. Su mente comenzó a morar constantemente en Sri Ramakrishna. Esta meditación inconsciente en su momento disciplinó el turbulento espíritu de Girish.

Durante los últimos días de su vida Girish solía pronunciar muy a menudo el nombre de Sri Ramakrishna. Sus ojos y su semblante irradiaban un brillo que hablaba de su iluminación interior y de su fe inquebrantable en el amor y en la gracia de su Maestro. Girish le dijo a sus hermanos discípulos: “No quiero nada más; solo bendecidme para que siempre le recuerde como el océano de amor infinito y de compasión. El mundo ya no es terrorífico para mí. He trascendido todo el miedo a la muerte mediante su gracia.”

En la noche anterior al día de su salida final del mundo, Girish pronunció calmadamente el nombre de Sri Ramakrishna tres veces y rezó, “Señor, déjame tener paz; acógeme en tu seno.” Diciendo esto, el heroíco devoto de Sri Ramakrishna cerró los ojos para bien y pasó al reino del descanso eterno el jueves 8 de febrero de 1912.

[Nota: el Maestro había fallecido el domingo 15 de agosto de 1886.]

http://www.hinduism.co.za/stories-.htm

“Si uno está en compañía de Girish Babu incluso durante cinco minutos, uno queda liberado de la ilusión mundana…Tiene una comprensión tan entusiasta que puede ver de un vistazo los recovecos más recónditos del corazón de un hombre, y por virtud de su poderosa comprensión, fue capaz de reconocer al Maestro como un Avatar.”
— Nag Mahashay

http://www.vivekananda.net/PPlHeKnew/RKPPL/Girish.html

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