17. Moksha, la meta final: realizando lo que ya somos

No soy un Acharya o profesora, simplemente quiero compartir aquí otro aspecto más de la riqueza del Hinduismo, y cómo aunque ha sido criticado como etéreo, no lo es. Después de bucear en ello, uno se da cuenta de que el esplendor del Sanatan Dharma viene también de su aplicabilidad práctica en la vida diaria. Por eso se le llama Dharma y no religión. No se trata de una serie de dogmas en los que hay que creer, es un estilo de vida completo que uno debe experimentar por uno mismo, que se le llama dhármico porque es la manera de cumplir con las leyes universales y de ser fieles a nuestra propia naturaleza.

Los cuatro purusharthas que el Sanathan Dharma tiene en cuenta, traducidos libremente como los cuatro objetivos en la vida, prueban que la materia y el espíritu están entrelazados en la tela de la vida. ¡Porque todo es Ishwara!. Así que todo en la vida es sagrado mientras se mueva en las olas dhármicas. Y todo debería verse como conducente hacia el Divino. Estos son los cuatro purusharthas:

ARTHA: riqueza obtenida por medios lícitos. Tener confort material es deseable sólo si se comparte con el necesitado y como un medio para tener la tranquilidad necesaria para dedicarnos a incrementar nuestra consciencia.

KAAMA: deseos que deberían satisfacerse por medios lícitos. Si estamos llenos de deseos, nos enredarán demasiado como para podernos concentrar en la evolución espiritual.

DHARMA: impregna los otros dos objetivos, ya que el dharma debe referirse a cómo conducimos nuestra vida, porque el Dharma es la lengua de Ishwara. Entonces kaama y artha tienen que estar enraizados en el Dharma para que lleven a Moksha. Pero artha, kaama e incluso dharma se puede decir que pertenecen al ámbito del karma, que debe ser trascendido para Moksha.

MOKSHA or MUKTI: Como dijo Shri Ramakrishna, sólo cuando todos los deseos han sido satisfechos, en esta vida o en muchas, estaremos preparados para el desapego que se requiere para Moksha. Moksha o liberación del ciclo de muertes y vidas en el que nos colocamos a nosotros mismos vida tras vida hasta que realizamos (experimentamos) la divinidad en nosotros.

chiefaims

Todos buscamos la felicidad, la mayor cantidad de felicidad que podamos conseguir. Hemos experimentado sukha y dukha (felicidad y miserias). Para ser realistas, se deben aceptar los dos polos como el resultado de la vida en este mundo. Ninguna de ellas es permanente, porque vienen de acontecimientos exteriores o de circunstancias de la vida que tienen una fecha de caducidad, como todo en la vida. En nuestro interior, nunca estamos satisfechos de la felicidad temporal que los acontecimientos, personas, seres u objetos nos dan. Queremos una felicidad más duradera. De hecho, queremos una felicidad eterna. Y una felicidad eterna nunca puede provenir de acontecimientos, personas, seres y objetos, los cuales por su propia naturaleza son temporales. Darnos cuenta de este hecho puede convertirse en el punto de inflexión para empezar una búsqueda espiritual, en busca de una felicidad REAL y PERMANENTE, que necesariamente ha de ser encontrada en la única fuente REAL y PERMANENTE de Felicidad Eterna: el Eterno, la Conciencia, Bhagavan, el Divino.. Transcendiendo la dualidad de opuestos, felicidad y miseria, encontraremos la felicidad REAL y ETERNA. Cuando caminamos un paso hacia Él, ten por seguro que Él caminará siete pasos hacia tí, como los sabios y los santos han experimentado y reconocido para todos nosotros.

Se dice que Moksha se alcanza. Es la meta final del Hinduismo, la meta espiritual más elevada en el Hinduismo. Significa la liberación del ciclo de nacimientos y muertes en el que entramos inconscientemente vida tras vida hasta que realizamos (reconocemos + experimentamos) la divinidad que SOMOS, mediante la superación de los pares de opuestos que nos trae la vida en este mundo (frio/calor, felicidad/tristeza, etc). Según las escrituras sagradas, el medio para superar los pares de opuestos es el desapego, que trae ecuanimidad (imparcialidad) ante ambos insulto y halago, como el Buda solía enseñar, personificando de una forma tan bella las enseñanzas hindúes. El desapego no es descuido o que no nos importe lo que le suceda a los otros. Es el punto de vista más realista y que toca la tierra cuando uno se da cuenta de la impermanencia de las cosas y de los sucesos de esta vida. Desde el desapego y la verdadera comprensión de la vida, surge la compasión por todos los seres vivos e inertes, porque si estamos desbordados sólo por uno o dos hechos de nuestras pequeñas vidas, no queda espacio ni energía que dedicar a nada más.

 

TRUCOS SENCILLOS PARA DESARROLLAR EL DESAPEGO

1. Mediante la observación del “mundo exterior”: si revisamos nuestra propia vida vemos que seres, objetos y hechos que una vez fueron “esenciales” para nosotros, simplemente desaparecieron, y sorprendentemente la vida siguió y el cielo no cayó sobre la tierra.

2. Mediante la observación del “mundo interior”: observando nuestra propia mente. Lo que llamamos “nuestra mente” es sólo un manojo de pensamientos: recuerdos, planes de futuro, preocupaciones, listas de “cosas a hacer”… 🙂 . Pero… ¿somos “pensados” por nuestros pensamientos o decidimos sobre lo que pensamos?. Para la mayor parte de nosotros, es nuestra mente la que nos trae miles de pensamientos inconexos que nos abordan incluso sin darnos cuenta de ello. Hay un ejercicio sencillo de meditación que puede ayudar a ambos objetivos: a tener más control sobre nuestros propios pensamientos, y a desarrollar el desapego: sentado en una postura cómoda con la columna vertebral recta y los ojos cerrados, simplemente OBSERVA los pensamientos que como las nubes en el cielo, van y vienen. NO TE ENGANCHES a ellos, PERO TAMPOCO LOS RECHACES. Sólo déjalos ir y venir. Cuando te des cuenta de que has seguido uno de tus pensamientos, simplemente trae de nuevo a tu mente al “modo observación”.

Además….este ejercicio trae una enseñanza adicional…hay un “yo” que observa. Ese “yo” no es la mente, dado que la mente es el OBJETO de observación…¿quién es ese “yo”?. Este ejercicio ayuda también a identificarte con el sakshi, con el testigo en ti….¿quienes ese testigo que presencia, que observa?. “¿Quien soy yo?”, es la pregunta sobre la que el santo del siglo XX Ramana Maharishi nos hizo reflexionar, basada en el núcleo de los Vedas. ¡Las preguntas vedánticas que nos traen la realización de nuestra naturaleza Divina.!

En la aproximación vedántica, Moksha no es algo que haya que “alcanzarse” en algún futuro incierto. Moksha es lo que en realidad somos: ¡aquí y ahora somos divinos! La liberación viene sólo cuando al caer los velos de la ignorancia con la gracia de Bhagavan, nos damos cuenta de quién somos. Por supuesto….una cosa es saber la teoría o tener ciertos destellos de esta Verdad….y otra muy diferente experimentarla, y vivir en esa experiencia continuamente, lo que significaría estar iluminados.

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Harih om. Moksha es sólo mediante conocimiento, jñānād-eva, no mediante karma ni ninguna otra cosa. Ahora mismo no estás separado de Īśvara y el reconocimiento de este hecho es libertad, mokṣa. Si eso no es mokṣa, no existe mokṣa porque si no eres ilimitado ahora mismo, no hay posibilidad de hacerse ilimitado. Todo lo que necesitas entender es que sólo existe una cosa y que tú eres eso. Ya está conseguido. Para ser libre, sólo tienes que dejar caer tu ignorancia y saber, jñānād-eva mokṣaḥ. Para quitar la ignorancia, necesitas del esfuerzo adecuado y de perseverancia. No existe otra dificultad que el hecho de prepararse. Esa preparación la da Bhagavān.

Fuente: Del libro Bhagavad Gītā Home Study, 12-6, 12-7, Swami Dayananda Saraswatiji

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