03. Una aproximación al concepto de Dharma (1)

Se han hecho mucho intentos de explicar el concepto del Dharma. Esto no va a ser un ensayo ni tampoco una explicación cerrada, sino sólo una humilde aproximación de lo que he podido entender hasta ahora sobre este vasto concepto. Soy simplemente una apasionada hindú que disfruta aprendiendo, entendiendo y viviendo más y más en el regazo del Hinduismo.

El Sr. Rajiv Malhotra, un erudito muy conocido, habla de los términos “sánscritos no traducibles” para los que tenemos que hacer los esfuerzos que se requieren para explicarlos de una forma tan precisa como sea posible sin traducirlos. Porque una vez traducidos y con el paso del tiempo, todos los matices se perderán con la traducción, y se perderá con ello toda la riqueza de nuestra cultura hindú, esta vez en la forma de la más antigua de todas las lenguas vivas, y la madre de todos los idiomas europeos: el sánscrito.

Vamos a intentarlo: en la primera publicación de este blog mencioné la necesidad de estar alineados a “Lo Que Es”. “Lo Que Es” es el Dharma. El Universo funciona en un equilibrio perfecto entre el Orden y el Caos, en una danza constante entre estas dos fuerzas que da como resultado el fluir del universo, tanto a un nivel macro como micro, atómico, en un fabuloso y constante balanceo de creación (governado por Brahma), mantenimiento (governado por vishnu) y disolución (governado por Maheswar o Shiva). No tengas miedo, mi querido amigo occidental, tan acostumbrado a forzar el estancamiento como la fuente de seguridad personal. Este es el pincipal y primer cambio que los occidentales tenemos que hacer en nuestro marco mental estancado para empezar a captar un poquito del Hinduismo: un estanque estancado está muerto, los ríos que fluyen están vivos, y el universo fluye tanto como ni siquiera nos percatamos: tan pronto como lo pillamos, ya ha avanzado al siguiente paso de la danza. Fin de la disgresión… por ahora.

Volviendo al Dharma, en este particular matiz del significado, es dhármico el funcionamiento  y la evolución natural del universo, según leyes universales, y somos dhármicos cuando conseguimos estar en la máxima sintonía posible con ello.

Esto enlaza con otro bello matiz del dharma, que siempre se ha explicado así: el dharma del sol es calentar, el dharma del agua es mojar, y el dharma del escorpión es picar. Así que como dijo tan graciosamente mi amado Shri Ramakrishna, respeta y honra al tigre desde lejos, porque su dharma es comerte.

Dharma ha sido traducido también algo así como rectitud. Lejos del sentido de rectitud de las religiones abrahámicas, el dharma es la rectitud que viene de la Consciencia en ti. Suponiendo que uno haya purificado su mente lo suficiente como para tener la habilidad de discernir. Lo que SABES dentro de ti que es correcto o equivocado, cuando tu mente es pura y capaz de tener un viveka (capacidad de discernir). En caso de duda, consulta a tus mayores, a tu Gurú o en las escrituras para tomar la decisión correcta.

El Dharma es contextual: depende del tiempo, espacio y circunstancias. Lo que no debe ser malinterpretado como que “todo vale”, como hacen muchos occidentales tendenciosos. No. Es parte de su naturaleza dinámica el que el contexto se deba ver en su conjunto para discernir lo correcto de lo equivocado en cada circunstancia.

Como resultado de los matices anteriores, Dharma se traduce también como deber. Lo que es el núcleo natural de las cosas se convierte en el deber que se debe ejercer para estar en sintonía con el universo.

Continúa en la segunda parte.

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